
En esta jornada participáis fundamentalmente representantes de trabajadores. Estamos hablando de derechos. Hoy de derechos en materia de salud en el trabajo. En otras jornadas hablamos de otros derechos laborales. Sabemos lo que cuesta ampliar derechos; nunca nos los regalan, los conquistamos siempre. Día a día, año tras año, generación tras generación. Dialogamos, negociamos, luchamos para ampliar poco a poco nuestros derechos, para hacer de la nuestra una sociedad, en la que cada día se pueda vivir con un poco más de dignidad.
Llevamos más de un año de profunda crisis económica. De carácter internacional, con rasgos de especial gravedad en nuestro país, aportados por una forma de producir y de consumir sustentadas en actividades poco sostenibles y con poco valor añadido. Y en un mercado laboral con pocos requerimientos de cualificación con salarios muy bajos y con una enorme tasa de temporalidad contractual. Una buena parte de nuestros empresarios se han aprovechado de estas circunstancias para enriquecerse rápidamente, sin pensar en innovación, sin pensar en el futuro.
Esos mismos empresarios, en el transcurso de una crisis, que su actitud ha agravado, no han dejado de pretender compensar sus menores expectativas de beneficios, a costa de las rentas salariales. Han resucitado sus clásicas reivindicaciones, hasta cargarse un diálogo social, hoy más necesario que nunca.
No se han conformado con paralizar la negociación de los convenios, pretendiendo congelaciones salariales y en algunos casos disminuciones. No han dejado de reivindicar disminuciones en las cotizaciones sociales, importándoles muy poco si eso pone en riesgo nuestro sistema de protección social y el futuro de nuestras pensiones. Ni han dejado de insistir en la necesidad de cargarse la estabilidad en el empleo, proponiendo un nuevo contrato-trampa, que rebajaría indemnizaciones por despido y que, lo más importante, lo permitiría con un preaviso de siete días, sin causa alguna, sin protección del juzgado de lo social.
El gobierno ha estado actuando de forma errática. Ante la evidencia de la crisis, lo primero que hizo fue negarla. LE COSTÓ REACCIONAR. Y es cierto que ha ampliado protección a los parados y, hasta ahora, se ha resistido a los cantos de sirena de los que más empujan hacia una mayor desregulación del mercado laboral. Pero no está escrito que eso vaya a seguir siendo así, que siga aguantando las presiones. Ayer el presidente zapatero se manifestaba receptivo a las manifestaciones del presidente del banco de españa en esa dirección, en la de la reforma. El gobierno nos empieza a tener muy desconcertados con sus manifestaciones. En verano anuncian una reforma fiscal para incrementar los impuestos a los más ricos y en otoño nos los suben, conel iva, fundamentalmente a los trabajadores y capas medias. Esto no es de recibo.
La negociación colectiva, con nuestra presión se está desbloqueando. Estamos haciendo propuestas de un pacto a tres años, en el que hablemos de mantenimiento del poder adquisitivo con esa proyección temporal. Pero en el que hablemos sobre todo de creación de empleo, de conversión de empleo temporal en estable, de límites al reparto de los beneficios empresariales y su reinversion en mejorar la capacidad productiva, en modernizar las empresas.
Es un momento importante. Sobre la mesa está la forma en la que se han de repartir los costes de la salida de la crisis. Hasta ahora la estamos pagando los trabajadores y nuestras economías familiares, en forma de paro y de pérdida de capacidad de compra. Pretenden que la sigamos pagando de una forma mucho más radical y estructural, consolidando transferencias de rentas salariales a rentas empresariales a través de la pérdida de derechos; esos que tantos sacrificios, tantos esfuerzos nos cuesta levantar.
Estamos obligados a decir NO. Nuestro sindicato, CCOO, nos convoca a una gran manifestación en Madrid. El movimiento sindical aragonés va a estar presente. Tiene que estar masivamente representado. Hoy ya los que estamos en esta jornada, tenemos que ir a nuestras federaciones, o nuestras sedes comarcales, para reservar nuestra plaza, para comprometer nuestra asistencia. Al término de esta jornada, en los centros de trabajo, debemos trasmitir a las personas con las que trabajamos el porqué de esta manifestación, de esta movilización. Es importante la asistencia masiva, pero no es menos importante que en cada empresa, en cada centro de trabajo, en cada tajo, se entienda su dimensión, las razones y lo que pretendemos con ella.
El día 12 todos a madrid. El día 13 es domingo. El 14 seguimos luchando, con determinación, para que el coste de la crisis no recaiga tan solo sobre las espaldas de las personas trabajadoras.

